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¡No tienes nada que perder!
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Recuerdo haber escuchado varias veces decir que si me arriesgo a hacer algo «no tengo nada que perder» en realidad nunca les creí y hoy tengo muchos argumentos para probar que sí se pierde.
He perdido tanto que hoy quisiera regresar por todo aquello que se me fue arrebatado: dependencia, tristeza, desconfianza, soledad, dudas, errores, miedos y la última cosa que estoy perdiendo y me duele es la inseguridad. Absurdo en su totalidad, sí, pero ¿acaso la vida no lo es? o mejor dicho ¿nuestras acciones no lo son?
Y estoy más que segura que día a día continuaré perdiendo y eso me inquieta, molesta y hasta siento que mi cuerpo protesta porque esto no era habitual en mí, pero doy un profundo suspiro y tomo fuerza para salir de lo más profundo donde se encuentra lo absurdo y decido pelear para ganar: alegría, confianza, seguridad, fuerza, valor y sobre todo por mantener el verdadero amor que echará fuera el temor.
Hoy no solo he aprendido a perder, sino que he aprendido a ¡GANAR! y nunca me cansaré de seguir aprendiendo.
Comentarios
Una respuesta a «¡No tienes nada que perder!»
Así como la muerte es el inicio de la vida, una vida de ganancia a veces es sólo el resultado de un instante que que has perdido el todo por el todo.
Sobre quien escribe
Anny Maldonado es magíster en Psicología Clínica por la Universidad de Las Américas y psicóloga por la Universidad Politécnica Salesiana. Atiende en su consultorio del sur de Quito y en línea, de 7:00 a 19:00. La sesión de una hora cuesta $20.
Este texto es personal, no una consulta. Si algo de lo que leíste te resonó y quieres hablarlo, mira los servicios o escríbeme.